TURISMO

El resurgir del turismo; el arte de conocer el mundo bajo la tensión de una pandemia.

El 2020 se ha mostrado, sin duda, como uno de los años que más retos ha planteado; aunque las razones para afirmar lo anterior, son obvias, lo interesante reside en pensar soluciones que permitan conciliar la actividad económica, el entretenimiento con la salud.

Dentro de las áreas afectadas, una de especial interés es el turismo, pues, la popularidad de estas actividades en los últimos años, ha hecho de esta el principal eje económico de varios países y familias. Durante los últimos meses, en acompañamiento a políticas públicas, se han empezado a reactivar distintas actividades que componen este sector alrededor del globo, sin embargo, ¿cuáles son las medidas pertinentes para disfrutar sin atentar contra la salud? La respuesta es más sencilla de lo esperado; atender a las recomendaciones otorgadas por las entidades de salud competentes, es la única medida que permite la integración de actividades recreativas y turísticas al nuevo espectro cotidiano del mundo.

Un gran ejemplo de las consecuencias de no acatar las medidas dispuestas por el Gobierno es España, quien comenzó una reactivación desde el momento llano en que disminuyeron los contagios, sin embargo, la poca adecuación a los protocolos evocó un inevitable rebrote.

 La situación no es ajena en este continente, por su parte Colombia enfrenta rebrotes, un mes después de la reapertura gradual, y aunque el turismo, es de las últimas posibilitadas para reanudar operaciones, se pronostica una próxima cuarentena estricta; Estados Unidos, y en concreto, New York se encuentran bajo el re confinamiento de nueve barrios donde el índice de contagio es superior; todo este panorama nos da quizá, una mejor visión de cómo afrontar la apertura al turismo. El mundo está gozoso por disfrutar las actividades turísticas, sin embargo, la pasión por el turismo debe ser proporcional a la responsabilidad con que se asume.

Un aspecto interesante en relación a la apertura turística, es el crecimiento exponencial de patologías mentales tales como depresión y ansiedad como causa de la pandemia; la creación de más espacios de interacción y una nueva aproximación al entorno de fuera, podría ser, una primera respuesta a este tipo de manifestaciones, pues se ha demostrado, que una de las principales causas de estas patologías es el estrés proporcionado por los aspectos colaterales a la pandemia.

El humano, y toda su construcción social tales como la economía y las ciencias sociales pretenden siempre una estabilidad; el 2020 ha sido un año de incertidumbre y dudas respecto de muchos aspectos; la posibilidad que hoy contamos, en distintas partes del mundo, de empezar a disfrutar del turismo y actividades recreativas, debería ser una alarma no sólo en tanto que acatamiento a las medidas, sino un apelativo general de prudencia en la vida personal, pues, una pandemia se sigue mostrando como medio de reconfiguración de lo cotidiano.