PANORAMA GENERAL: RUPTURA DEL GOBIERNO NEOLIBERAL EN LATINOAMÉRICA.​

Más allá de los efectos evidentes de la pandemia, la pronta llegada del invierno y el descontento social, Chile dice adiós a la Constitución Política legada del dictador Augusto Pinochet. Tras el 78% de ‘’apruebo’’ en una consulta popular, los ánimos en el constitucionalismo vaticinan la llegada de una nueva época correspondiente a las necesidades del mundo contemporáneo.

Para el constitucionalismo, y consiguiente, toda la estructura de las ramas del poder público resulta una oportunidad de re-estructuración completa, y de replantear los retos a los que se enfrenta la base jurídica del país. Las condiciones y recrudecimientos de la dictadura que golpeó a Chile se empiezan a difuminar dando luz a un nuevo Estado democrático.

El panorama en el continente arroja cuestiones interesantes; Colombia, poco a poco va prescindiendo de su dictador, las crecientes masacres dejaron al descubierto que la paz no es más que una utopía o sueño hacia el qué dirigirse, y la imagen de políticos que ha protagonizado la escena se aleja cada vez más de ser favorable. Ahora, el grande del continente, Estados Unidos, se aproxima una contienda electoral, la cual ha causado bastante revuelo, pues el actual presidente de los Estados Unidos es por segunda vez, candidato a la casa blanca. Sin embargo, ¿se inclinará nuevamente la balanza hacia el lado republicano?

América como continente parece estar manifestando el agotamiento social, representa el yugo de quienes le han succionado recursos, vida, integridad, y parece dirigirse hacia nuevas políticas un tanto más humanistas. 

El caso de Uruguay sorprende, parece ser un pequeño aliento dentro de un continente inmerso en tanta complejidad sociocultural; un país presidencialista, fundador de importantes organizaciones internacionales como Naciones Unidas, MERCOSUR, OEA, UNASUR, con uno de los líderes políticos más cercanos al deber ser de uno, ofrecen la experiencia como inspiración. Es preciso memorar, a propósito de lo anterior la renuncia de Pepe Mújica, expresidente y exdiputado de Uruguay, el cual argumentó ya haber cumplido un ciclo como político; y es completamente honorable, la actividad política requiere renovarse y aceptar la caducidad de las acciones de los gobernantes. Hace parte del deber ser político el retiro.

Es momento de concluir con un panorama alentador; Chile empieza la construcción de un país que reconoce su pasado pero que pretende edificar un futuro, las expectativas para la población civil y estudiosos del Derecho es alta en tanto a las novedades institucionales y jurídicas que se pueden implementar. Estados Unidos pasa uno de los momentos más importantes; elecciones presidenciales durante una época de crisis económica, sanitaria y de salud pública, y las iniciativas de voto parecen excluir de su futuro probable al ya conocido Donald Trump. Colombia, un tanto más pasiva, empieza a reconocer su acontecer histórico político, empieza a hacer sentir su voz ante la injusticia, y los medios ilegítimos empiezan a predecir su derrota. El mundo en general está en constante caos ante la eminente llegada de un enemigo desconocido, sin embargo, la inversión en salud, y el manejo total de políticas públicas son dictadas desde el Gobierno, por tanto, es de suma importancia reconocer qué mandatario cumple o satisface de mejor manera las presuntas necesidades que podría generar el transcurso de la pandemia, adicional a los problemas que acontecían con anterioridad a esta.