AVANCES DE LA VACUNA CONTRA EL COVID.

Los avances de la vacuna contra el SARS-2 COVID-19 se manifiestan más políticos que científicos; bien es cierto que, desde épocas inmemoriales la ciencia ha sido un subordinado de la política, sin embargo, ante la eminente presencia de una amenaza común la tensión no cede. ¿Será posible sentir los rezagos de la ideología de la guerra fría?

Rusia registró la primera vacuna contra el Coronavirus bajo el nombre Sputnik V, en honor al primer satélite soviético. Esta se administra por vía intravenosa y se aspira que genere una respuesta inmune hasta por dos años; como parte del proceso final de prueba se inyecta voluntariamente a personal de la salud, y se espera que a principios del próximo año esté disponible para consumo libre en el país para quien desee vacunarse. 

Ahora, el acontecimiento ha suscitado alrededor del globo múltiples preguntas y prejuicios a cerca de la eficacia y celeridad en resultado de esta; una de las principales razones que ha brindado su desarrollador acerca de cómo se logró tan pronto una vacuna de tal eficacia es porque se tomó como base la vacuna desarrollada para el Ébola, y adicional, desde 2017 se encontraban en estudio a una vacuna para la MERS, producto cuya fase final se estaría desarrollando durante febrero de este año.

Por su parte, la universidad de Oxford se encuentra en estudio para una posible vacuna para el COVID- 19, este utiliza, según comentan expertos, un adenoma de chimpancé. Aunque los avances todavía no han estado muy expuestos a los medios de comunicación, es sabido que esta será de circulación gratuita. Ahora, estos han sido los principales avances conocidos en fechas recientes, sin embargo, se tiene registro de estudios para posibles vacunas en Estados Unidos, China, Cuba, México, Argentina entre otros, la situación evidencia que no es precisamente la carencia de recursos intelectuales e investigativos lo que ha imposibilitado una búsqueda eficaz a la vacuna del COVID-19, sino que quizá, incide más de lo necesario el manejo de la Soberanía de cada país, pues quizá, la reunión de esfuerzos podría solventar de mejor forma una respuesta.

La inquietud por un antídoto al COVID ha devenido en una carrera política sobre quién obtiene la mejor respuesta en el menor tiempo, la situación desalienta ante la aparente apatía por parte de las Instituciones globales y los entes gubernamentales, pues parece incomprensible que la calamidad de salud pública excede las relaciones diplomáticas. Quizá sea motivo también, para hacer ciencia desde la ciencia, pues bien, esta se ha mostrado colaboradora político militar. Analicemos desde lo objetivo los datos objetivos comprensibles para todos nosotros los no-científicos, no permitamos que los perjuicios nos lleven a decidir sobre un aspecto tan biológico como la vacunación o no –cuando esté disponible- impulsados por un móvil ideológico. Los resultados fácticos de la ciencia no conocen intereses políticos, ni resentimientos históricos.